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La obispa de Londres, Sarah Mullally, fue nombrada este viernes arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en jefa espiritual de los anglicanos.
Actualidad07 de octubre de 2025
Redacción
El gobierno británico anunció en un comunicado que el rey Carlos III, como líder supremo de la Iglesia anglicana, había aprobado el nombramiento propuesto por el Colegio de Cánones de la Catedral de Canterbury, en el sureste de Inglaterra.
Mullally, de 63 años y madre de dos hijos, sustituye a Justin Welby, que se vio obligado a renunciar en noviembre de 2024 debido a su gestión de un escándalo de agresiones físicas y sexuales.
La religiosa, que abandonó en 2004 su trabajo de enfermera para dedicarse al sacerdocio a tiempo completo, se convierte en la 106ª arzobispa de Canterbury.
En un comunicado, Mullally reconoció la "gran responsabilidad" de su nuevo cargo, pero declaró que siente una sensación de "paz y confianza en Dios" para cumplirla.
"Papel clave"
El primer ministro británico, Keir Starmer, celebró el nombramiento de la primera mujer en este cargo. "La Iglesia de Inglaterra es de una importancia profunda para este país. Sus iglesias, catedrales, escuelas y organizaciones benéficas forman parte del tejido de nuestras comunidades", dijo en un comunicado.
La nueva arzobispa "desempeñará un papel clave en nuestra vida nacional", añadió. El anterior líder del anglicanismo en el mundo, Justin Welby, anunció en noviembre de 2024 que dejaría sus funciones el 6 de enero.
El exarzobispo recibió presión para renunciar tras las acusaciones de que su institución encubrió durante años agresiones físicas y sexuales a menores por parte de un abogado vinculado a la misma.
Welby, de 68 años, había oficiado en varios eventos reales importantes en los últimos años, como el funeral de la reina Isabel II y la coronación de Carlos III. Su renuncia estuvo vinculada al caso de John Smyth, un abogado que presidía una organización benéfica vinculada a la Iglesia anglicana y que organizaba campamentos de vacaciones.
Entre la década de 1970 y mediados de la de 2010, Smyth abusó sexualmente de 130 niños y jóvenes en Reino Unido y luego en África, en particular en Zimbabue y Sudáfrica, donde se instaló y murió en 2018 a los 75 años, sin ser juzgado.
La institución fue informada oficialmente de estos hechos en 2013, pero muchos responsables los conocían desde la década de 1980 y los mantuvieron en silencio como parte de una "campaña de encubrimiento", concluyó una investigación encargada por la propia Iglesia anglicana.
El informe también concluía que el arzobispo de Canterbury "podría y debería haber denunciado" a la policía la violencia cometida por el abogado a partir de 2013, cuando se convirtió en primado de la Iglesia de Inglaterra.
"Hemos fallado"
Mullally se comprometió el viernes a "fomentar una cultura de seguridad y bienestar para todos", tras los casos de agresiones sexuales que sacudieron a la institución. "Como Iglesia, con demasiada frecuencia hemos fallado en reconocer o tomar en serio los abusos de poder en todas sus formas", declaró en un discurso pronunciado en la Catedral de Canterbury.
Mullally convirtió en la primera obispa de Londres en 2018, después de que la Iglesia anglicana comenzara a permitir a las mujeres acceder a ese cargo en 2014, después de años de amargas disputas internas.
La Iglesia anglicana, tiene veinte millones de fieles bautizados pero el número de practicantes habituales se estima en poco menos de un millón, según cifras de 2022.
Más de 40 de los 108 obispos de Inglaterra son ahora mujeres, con una proporción similar entre los sacerdotes, después de que se permitiera por primera vez el clero femenino a principios de la década de 1990.

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